La importancia de construir tu marca personal para diferenciarte en el mercado laboral
- carlibertran
- 24 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 13 oct 2025
En un mercado laboral saturado, donde miles de profesionales tienen carreras, másters, certificaciones y experiencias similares, la pregunta clave que tenemos que hacernos es: ¿cómo me diferencio de los demás? ¿Qué tengo yo que no tiene el resto?
Y, lo más importante, ¿cómo lo comunico?
¿Qué es la marca personal?
No se trata solo de mis conocimientos o de los másters que hice, sino de cómo me muestro, cómo me comunico y qué transmito con cada cosa que hago.
Por ejemplo, alguien puede ser excelente en marketing digital, pero si nunca comparte su trabajo ni muestra cómo piensa, probablemente pase desapercibido. En cambio, cuando abrí este blog, entendí que esta era mi manera de empezar a construir mi marca personal: mostrar mi recorrido, mis aprendizajes, mis valores y la forma en que vivo mi profesión.
Esa coherencia entre lo que soy y lo que comunico es, para mí, lo que realmente define una marca personal.
En otras palabras: la marca personal es lo que nos convierte en únicos frente a otros candidatos que, en papel, pueden parecer exactamente iguales.
¿Cómo se construye una marca personal?
Entonces, ahora que entendemos qué significa tener una marca personal, la pregunta es: ¿cómo se construye realmente?
¿Basta con publicar cada tanto en LinkedIn o tener un portfolio bonito?
La respuesta es no.
Construir una marca personal va más allá de eso. Claro que tener un buen portfolio y compartir contenido en redes ayuda —son herramientas clave—, pero la diferencia está en la intención y la constancia con la que lo hacés.
No se trata solo de mostrar, sino de comunicar con propósito quién sos, qué te apasiona y qué valor podés aportar.
Tu marca personal no se crea de golpe: empieza con conocerte, sigue con expresarte y se fortalece con el tiempo, a medida que lo que hacés y lo que mostrás empiezan a alinearse.
Mi punto de partida
Pongamos un ejemplo: el mío.
Antes de empezar a construir mi marca personal, entendí que primero tenía que responder tres preguntas clave: ¿quién soy?, ¿qué me diferencia? y ¿qué quiero transmitir?
En mi caso, trabajo en Paid Media y Performance Marketing, un área donde conviven lo estratégico, lo analítico y lo creativo. Me gusta entender cómo funcionan las cosas, probar, medir y mejorar. Y eso es justo lo que intento reflejar en mi forma de comunicar.
Mi web y este blog son el espacio donde muestro mis proyectos y cómo pienso cada campaña desde una mirada 360°.
Además, a través de mi blog, comparto aprendizajes y reflexiones que forman parte de mi recorrido profesional.
Y aunque en redes suelo mantenerme más al margen —porque tengo un perfil más reservado—, encontré mi forma de mostrar lo que hago: con autenticidad, a mi ritmo y desde mi manera de ver el marketing.
Tener estos espacios para mí no significa que mi marca personal esté “lista”; significa que la estoy construyendo de forma consciente.
Tengo una base sólida, pero me falta visibilidad: hacer que más personas vean y entiendan lo que hago y cómo pienso mi trabajo.
No se trata de publicar sin parar, sino de hacerlo con intención: compartir aprendizajes, proyectos o reflexiones que muestren mi manera de ver el marketing. Esa es la parte que le da vida a la marca personal: cuando lo que hacés deja de quedar solo en tu portfolio y empieza a llegar a otros.
Por dónde empezar (y cómo seguir)
Al final, todos tenemos una marca personal, lo sepamos o no. La diferencia está en si la dejamos al azar o la construimos de forma consciente. Y no hace falta tenerlo todo claro para empezar: la marca personal se va formando con cada paso.
Podés comenzar por algo simple:
actualizar tu perfil de LinkedIn para que realmente cuente quién sos y qué te motiva,
animarte a compartir un post con un aprendizaje o una experiencia laboral,
comentar con tu opinión en publicaciones de referentes de tu sector,
ofrecerte a dar una charla interna en tu trabajo,
o incluso crear tu propio especio - como lo es este sitio web y blog para mí - donde mostrar tus ideas y tu forma de trabajar.
Después, el siguiente paso es mantener esa coherencia: revisar cada tanto si lo que comunicás refleja lo que querés proyectar, ajustar tu mensaje, seguir aprendiendo y dejar que tu marca evolucione con vos.
La pregunta es: ¿quéres que otros definan cómo te ven o preferís tomar vos el control?
Pensar qué huella querés dejar y dar, aunque sea un paso pequeño hacia mostrarla con claridad, ya es empezar a construir tu marca personal.

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